¿Puedo hacerme una radiografía durante el embarazo?

La respuesta es sí, pero con ciertas precauciones y, por supuesto, deberás seguir las indicaciones de tu médico, que hará lo posible para reducir al mínimo los riesgos.

La radiografía en los primeros días embarazo

En los primeros días del embarazo es cuando se están formando las principales estructuras del feto. Por eso, si sospechas que puedes estar embarazada, lo más importante es que avises al médico antes de exponerte a ninguna radiación.

Aunque lo ideal es dejar todas las exposiciones a radiación para el segundo trimestre (o más tarde), los procedimientos diagnósticos comunes no representan un aumento significativo del riesgo para el bebé. En procedimientos que aplican dosis mayores el médico debe sopesar beneficios y riesgos.

Riesgo para el feto según el tipo de radiografía

El riesgo de una exposición para el niño por nacer depende principalmente de dos factores:

  • El tipo de exposición y la dosis que conlleva. Una radiografía de tórax suministra una dosis de radiación mucho menor que una tomografía computerizada y, por tanto, entraña menos riesgo. Se recomienda el uso de protecciones pélvicas.
  • Si el feto está expuesto al haz directo de rayos X. Radiografías de extremidades, tórax o imágenes dentales apenas van a afectar y se pueden realizar sin problemas. En cambio, un examen de la zona pélvica sí supone exponer al feto. Sobre todo en el caso de fluoroscopias o tomografías computarizadas, donde las dosis son más altas que en la radiografía tradicional, el médico sí puede optar por utilizar métodos alternativos como los ultrasonidos o, incluso, retrasar el examen. Si el examen es esencial para la salud de la madre, el especialista adoptará medidas especiales para que la dosis al niño por nacer sea lo más baja posible.

Radiografía dental durante el embarazo

El embarazo afecta a la salud dental, por tanto no es raro verse ante la necesidad de una radiografía dental. Los dentistas procuran evitar todo tipo de intervención en el primer trimestre de embarazo. No obstante, en principio, al no ser expuesto el feto al haz directo de rayos X y al ser las dosis habituales en este tipo de imagen bajas, el riesgo es mínimo.

Una excepción es cuando la glándula tiroidea de la madre queda expuesta al haz de rayos X. En este caso, y siempre que el facultativo lo avale, puede convenir el uso de un protector tiroidal. Lo explica bien el siguiente artículo.

Lo que siempre hay que recordar es que, embarazada o no, las radiografías tienen un efecto acumulativo, por lo que es fundamental que lleves un registro de las imágenes que se te van tomando, para así poder informar a cualquier médico que te atienda y que éste tenga la principal herramienta para evitarte exposiciones innecesarias, tu historial radiológico.

Gestiona tu historial radiológico

Podrás descargar la app SERADPA en tu móvil y llevar el seguimiento de todas las radiografías que te van haciendo. Te avisamos cuando salga:

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